Un habitáculo se rompe

Un habitáculo se ha roto.
Un grupo de palabras arremeten contra su superficie. 
Se rompe. 
Una mujer se cubre los ojos porque el sol ha salido. 
Una línea de mar recorre sus párpados y 
Y todas las manos se mueven,
Mientras habla.
El habitáculo se rompe, 
Todo cuanto estaba dispuesto a habitarse,
Se rompe por navajas que son palabras. 
Por palabras que hieren, 
que punzan,
que rompen.
La oscuridad, la soledad y su abandono 
Se alistan para adueñarse de su agujero. 
El habitáculo está roto. 
La oscuridad está rota. 
La vida que no conocía luz, 
Se ha vuelto fragmento. 
A la oscuridad le duele ya no estar sola,
Y el hueco, el roto, el hoyo del habitáculo,
Ha huido de su rutina. 
El universo entero está fuera de la habitación.
Ha matado a la oscuridad. 
Todo ocurre, todo el mundo entero ocurre,
Dentro de una habitación vacía. 

Photobooth, 2019 : "¿Acaso quieres ser perfecta?

#AcasoQuieresSerPerfecta .
(Proyecto en construcción, 5 años de registros nocturnos) debo confesarles que aún subiendo esto, sigo sin estar convencida de hacerlo. Pero lanzarse porque sabes que siempre aparece el piso, es de valientes. ¡Al abismo siempre! .
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La gordita del barrio, la fea, la de las orejas de boxeador, la “gorda maleta”. La medio guapa que por no verse mucho al espejo se ha entregado a los ojos de los otros. La de todos, la que ha sido besada y besada y besada por todos. La desesperada por gustar, y la que después, intenta no agradarle a nadie. La odiada y la amada y la odiada de nuevo. 
La que se mira al espejo 180 minutos al día. He sido la que llama a las tantas horas del día, la de las noches ebrias, tristes, prendida. 
La que escuchó que sus lágrimas no valían nada, la que no gustó, pero luego sí, pero luego no.

A la que siempre volvían. 
Pero también, siempre se iban. 
He sido la misma de uno, por años, la misma. La que cocinó, la que bailó, la que vio cuando la puerta se cerraba.
He sido “la negra” mil veces. Y luego, silencio. 
He sido la ¡Cómo estás de flaca! ¡Cómo estás de guapa! ¡Cómo estás de bella! ¡Cómo estás de… ! 
No.

He sido la feliz por flaca, por guapa, por bella. Y luego, silencio.

He sido la que hoy se encuentra en el espejo e intenta escribir poemas de amor, ya no para ellos. Ya no. 
He sido la que se retrata mil veces en silencio, para conversar con ellas. Para hablar con ellas. No son los cachetes, que no es el pelo, que no son los ojos hinchados, y luego los ojos bellos. 
He sido de todos y todas las mujeres he sido.

Ajedrez

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20 de abril de 2019

Aún no entrego la vida al juego eterno, ni a un crucigrama con mis letras favoritas, ni al negro con blanco en el que no sé ser peón, ni mucho menos reina.

No me conformo aún con nada, pero tampoco nada tengo ni nada sé tener. Tengo el arte que desconozco pero al que me aferro para siempre saber volver. A mí, a mis palabras, a mi espejo que no es cristal ni reflejo, sino voz.

Escribo las mismas 100 veces lo único que he aprendido a decir y que me encuentro en todas las canciones.

No sé hablar de un proceso ni de un país completo. Sé hablar de lo que extraño, de la nostalgia de donde ya no estoy, y de los lugares nuevos. De las casas blancas que conocí un día, o dos y de las buenas voces que me llevo a las otras vidas que sé que viviré mejor.

No me encuentro en habitaciones conjuntas. No estoy ni en la derecha ni en la izquierda. Sólo busco los lugares donde entre alguna luz. No directa porque duele en los ojos. Pero sí La Luz que cae sobre el suelo y que me mira y a la que miro.

Siempre están los romances con las ventanas. A veces y muchas de esas veces en realidad, le temo a la puerta que abre y que me obliga a pensar y decidir un camino. La ventana me tranquiliza porque ella es la que en verdad está observando. No yo. Yo solo la escucho narrar.

Combatir la nada

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  “Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros.” 

Cortázar