Tres días de duelo

A ELLAS, a ellos, a nuestros líderes indígenas, a los humanos; colombianos, españoles, terrestres. 

No salgo a la calle creyendo que me van a matar.  No salgo con un uniforme de blanco perfecto.  Ni como vestido de objetivo, ni tan siquiera, salgo a cantarme víctima.  No salgo a la calle  queriendo ser cifra o  encierro o tres días de duelo.  No salgo a la calle con traje de pretexto, ni de excusa, ni mucho menos con atuendo de imperfecto escudo.  No salgo a caminar tampoco desnudo, ni a ser espejo, ni a ser suma que divide.  No salgo a la calle a que mi voz, que es la de otros, y a qué mi vida, que habla y defiende y busca la vida de otros, lidere lo muerto.  Salgo a la calle esperando estar de vuelta. Y sin embargo, las balas que pierden y el odio que explota, me viste de víctima, de cifra, de traje de pretexto.  Y sin embargo camino, a esa, la calle mía y de todos, y mi olvido y mi palabra y mi canto de nadie, hoy están muerto.